Y el interior... Sin motivo ni empeño, lo más apropiado aquí parece el silencio... Sabéis que la religión y sus motivos y causas no es lo que más aprecio, pero nunca está de más el respeto, ni es motivo de vergüenza admirar la belleza de las obras que no la Iglesia, sino los hombres, hicieron.
Existía la costumbre de enterrar a los hombres de cierta relevancia en el suelo, en las zonas de paso, para que sus tumbas fueran pisadas por los fieles... A los piés de los más humildes, querían dar una última muestra de su propia humildad, póstuma, eso sí... El que en vida lo fuera, bién, pero el que sólo en la muerte lo aparantera, pretendía mentir a su Dios en el peor momento, creo yo.
Con una mirada al altar, a la pared opuesta al mismo y en la que se alojan los objetos que hemos visto y por último, a la salida, daremos por finalizada, que no por olvidada, la Iglesia de Sant Miquel del Fai, la más grande bajo tierra de nuestro país y una joya en el sentido que queramos darle.
No... lo siento, pero no... La visita a Sant Miquel del Fai no finaliza aquí, no puede... Aunque sería un más que digno final lo que hemos contemplado.. Os comentaba que la belleza que se conjuga aquí, entre lo que el hombre creó y lo que la naturaleza ofrece, merecia una visita de varias horas... Así que no tendréis la suerte de se acabe ya el rollo que os ofrezco... Sant Miquel nos aporta aún varias sorpresas que por sí solas, ya valdrían la pena para acercarse al sitio... Así que si aún no estáis hartos, seguiremos...
Seguiremos el corredor cubierto del acceso a la Iglesia, desembocando en "La Plaça del Repós" o sea, "La Plaza del reposo". Antes veremos un estanque que recoge la abundante agua que a lo largo de todo el recorrido vamos encontrando, -construido en la cornisa que da al barranco-, acapara nuestra atención con sus detalles. El agua sobrante, en cascada, irá a reunirse en el fondo con las aguas del rio Tenes, en su cauce natural.
Vamos recorriendo en semicírculo el inicio del valle, por lo que si miramos atrás, ahora veremos el campanario desde otro punto de vista:
Antes de llegar a la plaza que hemos visto, algunos detalles valen la pena ser observados... Ya me conocéis..
En San Miquel no todo es reposo... En los días festivos siempre suele haber alguna actividad, y en este caso, un recital para niños. Bueno, no soy asocial del todo y aunque había bastante escándalo, el día todo lo merecía. seguimos viendo que el techo rocoso se extiende a lo largo de toda la construcción, y esta es ya la tercera plaza que visitamos. Desde ella, se obtiene también una vista perpendicular al recorrido del rio...
El suelo está despejado y para evitar dificultades, el agua está también canalizada en remansos y estanques laterales...
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Foto del autor: Fácil el acceso, nos podemos dedicar sin apenas cuidado
a la visita... |
En los pocos momentos de silencio que los visitantes no rompemos, es fácil escuchar el goteo del agua... La quietud de las cuevas se hace patente.
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| Foto del autor: El goteo constante del agua... No es eterno, nada lo és, pero lleva siglos y siglos produciéndose... |
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Foto del autor: La camara capta los colores y formas, las ondas en el agua,
de forma estática.. En realidad, nada está quieto. Los dibujos en el agua no se
repiten jamás y capturarlos siempre será un placer... por el que me siento agradecido... |
La cavidad se va estrechando y la cueva llega al final... Bueno, el recorrido... Grietas y pequeños túneles se perderán en la montaña recogiendo el agua que se filtra. Un estanque cierra también el paso a los últimos metros...
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| Foto del autor: La gruta llega a su final... |
Con un par de imágenes más, cerraremos este fragmento del todo que es San Miquel del Fai... El destello del flash de la cámara realza los brillos que minerales y musgos ofrecen, cubriendo y adornando de forma inmejorable las paredes que nos acogen.
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| Foto del autor: Formaciones y colores en las paredes... |
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| Foto del autor: inacabables detalles... |
Bien... vamos saliendo, que esto aún no se acaba y es imposible describir hasta el final todo lo que apreciamos... Hay que empaparse de ello.
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| Foto del autor: Hacia la salida, volviendo sobre nuestros pasos. |
De nuevo al aire libre... al sol... Si bella era la iglesia, fruto del ser humano, no menos lo ha sido el templo que la naturaleza nos ha brindado.
Existe un ente, que el hombre llamó desde siempre Diosa, y que no exige más que el respeto... Jamas ha guerreado por las almas, sino por su defensa contra religiones que ofrecian a cambio de la muerte, una promesa de vida.... Gea, Gaia, Tierra... La Diosa Madre no es sobrenatural, pero es inmensa, poderosa y tan generosa como cruel en sus actos. Con la fé de que cada uno disponga, esperemos saber dar a la Diosa un trato de favor... Nos equivocamos al creer que su profanación está por debajo de los derechos y ambiciones humanos. Lo que le hagamos, nos será devuelto y no por maldad ni venganza, sino por el simple causa y efecto.
Bueno, no nos pongamos dramáticos... Subiendo de nuevo podremos observar que nos vamos acercando a la cascada que preside el valle...
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Foto del autor: Volviendo al recorrido principal, vemos con algo más de
proximidad el tramo inferior de la cascada... |
Regresando ya al itinerario principal, y en la misma Plaça del Repos, hallamos una escultura de Josep Plà, novelista y cronista del s. XX en lengua catalana, toda una institución por sí mismo.
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Foto del autor: reposamos un instante
acompañando al escritor... |
Avanzamos y pasamos por el llamdo "llac de les monges" o "lago de las monjas"... En realidad, una cavidad al pié de la pared que recoge el agua.
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Foto del autor: El "Llac de les Monges"... Tal vez el inicio de una
gruta sumergida... |
Estamos de camino a la cascada principal... Encontramos unas curiosas formaciones que cuelgan de las paredes concavas del camino... Se trata de unas "semivivas" estalagtitas. Al gotear, el agua deja sedimentos y, sobre ellos, líquenes y musgos crecen... El agua sigue cayendo a traves de ellos dejando a su vez más residuos que alimentan a más plantas... El proceso sigue hasta formar verdaderas columnas colgantes...
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Foto del autor: Columnas de sedimentos y plantas cuelgan del techo
y de las paredes... Curiosa formación cuyo tamaño supera al de un adulto.. |
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| Foto del autor: Detalle del proceso de formación de las columnas colgantes. |
Vamos observando cosas y seguimos buscando la cascada... Lo que nos aparece es la boca de un tunel natural que, goteando agua sobre nuestras cabezas, atravesaremos...
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Foto del autor: En el interior, llueve..
Eterna agua en San Miquel... |
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Foto del autor: Tunel natural en
el camino... |
La mezcla de luz, humedad y gotas, dió lugar a esta foto que, sin ser nada especial, aparece como curiosa... Corresponde a los primeros metros del tunel...
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Foto del autor: Ningún efecto especial ni retoque... La combinación de factores
proporcionó esta curiosa vista del tunel. |
El contraluz del sol a traves de un agujero en el techo, el destello del flash y la humedad crearon esta otra imagen de la pared de piedra...
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| Foto del autor: Luz, piedra y humedad... |
Aquó observamos la verdadera magnitud del paso subterraneo, que no es más que la continuación de la cornisa de piedra que, con diferentes dimensiones, sustenta todo el recorrido. Aquí, simplemente, el techo aún resiste... Formar este paraje requiere el paso de quizás miles de años...
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| Foto del autor. |
El agua, la principal modeladora de todo cuanto vemos, sigue con su labor... En el centro de la siguiente imagen veréis como sigue goteando, con fuerza, erosionando la roca y creando belleza... Al fondo, la vegetación penetra en el tunel...
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| Foto del autor: naturaleza viva... no por ser un concepto repetido, deja de tener sentido. |
Cuando apenas lo esperas, el tunel se abre, con una luz especial, con un sonido característico, en un espacio amplio y como en los cuentos de duendes y hadas, mágico... Ya sabemos donde está la cascada...
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Foto del autor: hemos llegado por el tunel que se ve al fondo, y desde detras de la cortina de agua vemos
el cielo abierto... No intentaré describirlo con palabras... |
Como nosotros, muchas personas permanecen viendo el lugar... Merece la pena un reposo empapándose de la sensación... y del agua que el aire empuja al interior.
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Foto del autor: Así se ve desde dentro... En epocas de mayor caudal de agua,
el lugar se vuelve mucho más impresionante... |
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| Foto del autor: Y así, buscando el lugar adecuado, se ve la gruta tras la cascada. |
Al volver sobre nuestros pasos, mas tarde, (pues aún no hemos acabado, lo siento), pedí a N... y S... que permanecieran en el lugar y me adelanté para poder tomar unas imágenes que orienten sobre la proporcion de todo esto...
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Foto del autor: esta es la dimensión de la caverna, pero sólo es la primera de
las diferentes caidas del salto... Lo podréis observar en la siguiente imagen... |
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| Foto del autor: Vista de la cascada completa... La caverna se halla en el primer "escalón". |
Hora ya de abandonar la caverna tras la cáscada... me gustaría pediros el esfuerzo de imaginar toda esta visita realizada a vuestro ritmo y en soledad... Yo he sido afortunado de recorrer este camino "casi" sin gente en los alrededores, y hay puntos, como el de la cascada, en que si un duende vieniera a pedirte noticias del reino de la gente grande, no te parecería excesivamente extraño...
Quizás, lo más espectacular del lugar ya lo hemos visto, así que vayamos abreviando... Retomamos el sendero dejando atrás la cascada y saliendo por otro bello paso entre rocas...
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Foto del autor: Salida de la caverna de la cascada, hacia lo que
aún nos queda de recorrido... |
No sé si habréis observado que el camino sigue en semicirculo el inicio del cañón que formó el rio. Ahora estamos, al pasar el arco de la foto superior, enfrente de la pared por donde se inició la visita, y disfrutamos de una espectacular vista del conjunto, quizás, una de las imágenes más conocidas y difundidas de este lugar.
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Foto del autor: vemos la estructura de roca y la impresionante
cornisa sobre la que se asienta el conjunto y el camino que recorremos.
El agua sobre todo, y los demás elementos naturales, erosionaron estrato
tras estrato la piedra dando lugar al paraje donde nace el barranco. |
El próximo punto de interés lo hallamos en la ermita del s.X, que me presenta numerosas dudas, pués no he hallado documentación para ofreceros... Es la ermita de San Martí... Así que me perdonaréis si, para no mentir sin querer, me limito a mostrarosla...
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| Foto del autor: Ermita del s. IX ó X, situada de manera espectacular sobre un llano en alto. |
Veremos que, pese a su antiguedad, es halla completamente restaurada. Es más que digno de contemplar el techo circular del ábside, en piedra, así como los arcos de la pequeña entrada.
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| Foto del autor: Abside, altar y frescos... |
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| Foto del autor: La entrada, de doble arco de medio punto. |
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| Foto del autor: El acceso desde el exterior... |
Cabría remarcar los frescos existentes tras el altar, pero cómo os decía, no he sabido documentarme, y a mí me da que, más que una restauración, son una reproducción y los originales deben hallarse en algún museo, tal vez el diocesano... Pero todo esto es pura suposición mía.
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| Foto del autor: Detalle de los frescos. |
Y una vez que hemos reposado en el interior de la ermita, ya nos enfrentamos al último lugar de interés que San Miquel nos ofrece... El lugar es generoso pues todo esto se halla en un recorrido de tres o cuatro kilómetros, a media altura en el barranco y en sentido ligeramente descendente según hemos avanzado...
Antes hemos dicho que la visita es totalmente cómoda y segura para los visitantes, pero ahora llegamos a la "Cova de les Tosques", y aunque yo la llegué a conocer de libre acceso, hoy está restringida. Menores de 7 años, mujeres embarazadas o personas con un calzado inadecuado no deben realizar esta parte de la visita, y además, se hace obligatorio el uso del casco.
Su nombre se debe al tipo de piedra y es un conjunto de túneles de fuerte pendiente que, en paralelo al barranco y cercano a su superficie, desciende una parte del despeñadero. Los corredores son estrechos, bajos y de paso incómodo, y aunque habilitadas, existe el riesgo de caida, de ahí su limitación en el acceso.
Veamoslas en un conjunto de imágenes:
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| Foto del autor: Acceso a les Tosques |
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Foto del autor: Descenso... El primero
de varios... |
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Foto del autor: Aunque con escaleras, la bajada es practicamente vertical
y se impone la precaución... No obstante, las sensaciones lo valen... |
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| Foto del autor: Diferentes inclinaciones, alturas y pasos... Laberíntica, la cueva nos hace agradecer la protección en la cabeza, más de una vez rozamos el techo !! |
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Foto del autor: La luz del día entra por ventanas naturales y se aprecia que,
sin haber habilitado el paso, la visita requeriría de equipo especializado. |
Como os decía, los túneles bajan en paralelo al barranco, y la escasa distancia de estos con la superficie exterior, hace que de nuevo nos encontremos con ventanas naturales al barranco y sus vistas...
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| Foto del autor: ventanas naturales. |
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Foto del autor: El descenso, y la cueva, finalizan en una gran abertura, un balcón
que cumple perfectamente con las funciones de mirador del valle... |
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| Foto del autor: Contraluces en los túneles de ascenso... ver la piedra labrada por el agua... |
Bién.... podría hacer esta entrada mas extensa a base de imágenes y detalles, que no cesan de aparecer a la vista. Cientos de fotos y de recuerdos... He procurado dar una idea general de cómo son los diferentes lugares que componen este conjunto y espero haber reflejado parcialmente al menos, el interés y la belleza que posee, pero es imposible compartir la sensación y la plenitud a través de este reportaje.
Ya quizás, excesivamente larga esta entrada, sólo queda por decir que en este lugar, digno de visitar y rico en elementos, lo natural y lo humano se han sabido ensamblar: Agua y cauces, roca y piedra labrada, grutas y accesos, escaleras y alturas... La Iglesia con su entorno tan particular... Los cambios de luz y temperatura, de sequedad al sol y humedad en los recovecos... Todo crea un singular paraje que no puedo por menos que recomendar que veáis, pero eso sí, no muchos y poco a poco, y con todos los sentidos abiertos...
El retorno se hace a paso pausado, con algo de fatiga y volviendo sobre nuestros pasos... Como verlo una sola vez no basta, el regreso nos brinda la oprtunidad de observar más detalles, oir más sonidos, como el goteo del agua o el rumor constante de la cascada... y ello no nos cansa por repetido... Y surgen, como siempre al ojo abierto, detalles...
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| Foto del autor: El otoño ya se acerca .... |
Hasta la próxima, disculpad que os haya robado el tiempo, pues ha sido queriendo...
Jordi F.